miércoles, 22 de diciembre de 2010

Me voy por las ramas... nerviosas?

Junto con la mudanza vinieron los gruñidos estomacales. La comida pasó al último lugar de prioridades para hacerle un extenso espacio a las compras indiscriminadas. Hacerme una "palita" para untar antes que almorzar, de una. Mis casas de Arenales me dejaron patísima.
Mi estado decrépito de última hora en el supermercado no me deja ni pensar que puedo cocinar (puedo cocinar???). Doblándome arriba del carrito elijo lo más fácil, cheaper y aceptable, que llene la panza. Ni me importa.
La última vez que fui al super, 20:45 hs., cola de dos largas góndolas. No hago colas. O sea, para entrar a un boliche soy capaz, todo sea. Para el cine, el super, o el banco? No. Never! Un firme NO.
Suspiro hondo y ahí estaba. Silenciosa con mis latitas de cerveza, jamón y arroz con sabor. Tragué mis convicciones y maté el tiempo mirando productos cercanos que me abstrajeran de mi cruel realidad. A mi derecha, pequeña cola para embarazadas y discapacitados. Jua! saco panza? Y pasa el tiempo pero la panza no crece. Bueno, pongo un almohadón para ir al super. Sonrío sola y veo el jabón neutro... mmm lavanda, sí! Adentro.
Mi atención es acaparada por madre e hija, grandes. Cada una con su carrito, miro. Ostentaban boludeces. Claro, se aburrieron y fueron a comprar juntas. Se ubican ambas rubias "naturales" en la cola para embarazadas y discapacitados. Claramente, ninguna estaba en la dulce espera, hablando por teléfono, parecían ambas dotadas de todas sus facultades para hacer una cola sin prioridades.
En ese momento, la ira se apoderó de todo mi sistema, empecé a sentir que mis ramas nerviosas, plin plin plin, se crispaban una a una, tensas. Me imaginé que tenía un hacha en mis manos (demasiado, no?), o que las golpeaba (sí sí). Reconociéndome con falta de capacidad increpadora y apoderándoseme un gran sentimiento de imposibilidad absoluta, sólo me quedó la comunicación. Me acerque a mi vecina también perjudicada por estas desalmadas encalzadas tupé y esperando que alguien me acompañara en mi sentimiento le comenté: "Me da muuucha bronca". "Si, tal cual" fue la respuesta. Nada más que eso. Incomprendida, volví a casa, abrí una latita y acomodé los platos de cristal retro nuevos, incliné la cabeza: quedan bien. Puse agua para el plato gourmet tipo paella. Ja!
C´est la vie.

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