Negrrra y en proceso de pelación miro el mar y ya salí de mi letargo. Un par de días de no moverme y ya siento que el descanso mueve montañas. De vuelta me encuentro en actividad... que copado no hacer nada, no sentir que tenes que hacer y transformarte en un alga de mar, que se mueve para donde la llevan sin preocuparse a donde. Eso estaría buenisimo. Aunque más me gustaría ser un especie de mosquito, para ir sin que me vea Clarita y descubrir que es en realidad lo que hace cuando dice: "nada, no hice nada", saber todos los secretos y ver como es todo en realidad... y esas cosas. Sí, me gustaría ser mosquito. Bueno, vuelvo a mi letargo, no esperen nada de mí.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Me voy por las ramas... nerviosas?
Junto con la mudanza vinieron los gruñidos estomacales. La comida pasó al último lugar de prioridades para hacerle un extenso espacio a las compras indiscriminadas. Hacerme una "palita" para untar antes que almorzar, de una. Mis casas de Arenales me dejaron patísima.
Mi estado decrépito de última hora en el supermercado no me deja ni pensar que puedo cocinar (puedo cocinar???). Doblándome arriba del carrito elijo lo más fácil, cheaper y aceptable, que llene la panza. Ni me importa.
La última vez que fui al super, 20:45 hs., cola de dos largas góndolas. No hago colas. O sea, para entrar a un boliche soy capaz, todo sea. Para el cine, el super, o el banco? No. Never! Un firme NO.
Suspiro hondo y ahí estaba. Silenciosa con mis latitas de cerveza, jamón y arroz con sabor. Tragué mis convicciones y maté el tiempo mirando productos cercanos que me abstrajeran de mi cruel realidad. A mi derecha, pequeña cola para embarazadas y discapacitados. Jua! saco panza? Y pasa el tiempo pero la panza no crece. Bueno, pongo un almohadón para ir al super. Sonrío sola y veo el jabón neutro... mmm lavanda, sí! Adentro.
Mi atención es acaparada por madre e hija, grandes. Cada una con su carrito, miro. Ostentaban boludeces. Claro, se aburrieron y fueron a comprar juntas. Se ubican ambas rubias "naturales" en la cola para embarazadas y discapacitados. Claramente, ninguna estaba en la dulce espera, hablando por teléfono, parecían ambas dotadas de todas sus facultades para hacer una cola sin prioridades.
En ese momento, la ira se apoderó de todo mi sistema, empecé a sentir que mis ramas nerviosas, plin plin plin, se crispaban una a una, tensas. Me imaginé que tenía un hacha en mis manos (demasiado, no?), o que las golpeaba (sí sí). Reconociéndome con falta de capacidad increpadora y apoderándoseme un gran sentimiento de imposibilidad absoluta, sólo me quedó la comunicación. Me acerque a mi vecina también perjudicada por estas desalmadas encalzadas tupé y esperando que alguien me acompañara en mi sentimiento le comenté: "Me da muuucha bronca". "Si, tal cual" fue la respuesta. Nada más que eso. Incomprendida, volví a casa, abrí una latita y acomodé los platos de cristal retro nuevos, incliné la cabeza: quedan bien. Puse agua para el plato gourmet tipo paella. Ja!
C´est la vie.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Planchuda reportándose!
Un día antes no dormí, bueno al final sí, con ayuda... de una pastillita. La suerte secreta que me seguía a sol y sombra no me abandonó. Escucho fuegos artificiales, y el celular captó señal por un minuto. Prip, volvió a "solo emergencias". Llegó el flete con cuatro "Johnnys Bravos" versión changarín que dejaron mis preciadas pertenencias en mi nuevo palacete -de un ambiente dividido- con mi patio personal.
Inútil de nacimiento para la organización y distribución, fui asistida por mi familia: donde querés ésta lámpara? Acá. Y la pusieron Allá. Mejor. Bajas: una taza antigua. Altas: el resto. Prip devuelta. No sé si es porque estoy tan feliz o qué, pero no cambiaría nada. Todo está como me gusta. Eso sí, queda muuuucho por hacer.
Que tengo, que me falta? Nada. Ah sí! un mantel! No puedo vivir sin mantel, sobre todo porque detesto los individuales. Pasé por mis casas de Arenales, y no me pude resistir. American Express me regaló DOS manteles, saleros, apoya vasos, una lechera y platos! Indispensables artículos. Ja!
Hoy, después de haber vivido cuatro días, tengo una rara sensación que se arrastra pesadamente por mi espalda amagando desprenderse... siento que alguien va a retarme por haber dejado las luces prendidas, comer parada o andar semi en pelotas por la casa... Miro para mis costados y no veo a nadie.
Sin una sola rayita de señal en el teléfono, sin cable, sin internet y sin padres... parece que una mudanza no es tan terrible como dicen, no?
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Material Girl-Rat
Ayer, después de comprobar que mi computadora nueva dejó de funcionar con más pena que gloria, y de no encontrar la garantía por ningún lado (Ja), por sugerencia de mamá por supuesto (por no decir intimación abrasiva), empecé a guardar mi vida en cajas.
Para una persona que en 29 años se mudó de su casa, a ver.... nunca!, claramente, ésto es todo un acontecimiento (psicosis actual: monotemática recurrente). Sobre todo si ésta persona es una especie de urraca juntadora de ropa, papeles y boludeces (acumulación compulsiva??¡¡).
Juanito desde Punta del Este me dijo: "No te preocupes, seguro tu garantía la está usando una rata de frazada en su casita debajo de toda tu basura y vas a tener que pelearsela a muerte para recuperarla". Y... algo así fue:
Inventario:
Ropa: Penoso. Entró toda en nada más y nada menos que dos cajas (2 - sí, DOS!). Y eso que tengo o tenía cosas de hace diez años! En apenas media hora el tema estaba cocinado.
Boludeces: Acá hice una masacre: mitad en una caja y la otra mitad la volé con una granada.
Papeles: Groso. Entre otros, resúmenes de cuatro tarjetas de crédito diferentes ordenados cronológicamente desde el año 2003 y facturas de la obra social desde el 2002. Puff.
Para una persona que en 29 años se mudó de su casa, a ver.... nunca!, claramente, ésto es todo un acontecimiento (psicosis actual: monotemática recurrente). Sobre todo si ésta persona es una especie de urraca juntadora de ropa, papeles y boludeces (acumulación compulsiva??¡¡).
Juanito desde Punta del Este me dijo: "No te preocupes, seguro tu garantía la está usando una rata de frazada en su casita debajo de toda tu basura y vas a tener que pelearsela a muerte para recuperarla". Y... algo así fue:
Inventario:
Ropa: Penoso. Entró toda en nada más y nada menos que dos cajas (2 - sí, DOS!). Y eso que tengo o tenía cosas de hace diez años! En apenas media hora el tema estaba cocinado.
Boludeces: Acá hice una masacre: mitad en una caja y la otra mitad la volé con una granada.
Papeles: Groso. Entre otros, resúmenes de cuatro tarjetas de crédito diferentes ordenados cronológicamente desde el año 2003 y facturas de la obra social desde el 2002. Puff.
Indignada comenté: "toda mi vida en tres cajas" y alguien me contestó al pasar: "todos entramos en un cajón", y sonreí... (y ahora podría sonar la de Madonna).
En realidad que importan las cosas que tenga o haya juntado, no? A veces, a uno se le olvida. Adentro de esas cajas hay varias cosas más que una estatua de un mono que se tapa los ojos, vestidos de fiesta y medias robadas, mil cosas que a lo largo de estos años pude juntar, invisibles e intangibles (esquizofrenia??¡¡).
Encontré la garantía, la había guardado en un lugar especial, que pensé iba a tener presente, igual que a la sencillez.
Y al final... no me tuve que pelear con ninguna rata asquerosa.
Encontré la garantía, la había guardado en un lugar especial, que pensé iba a tener presente, igual que a la sencillez.
Y al final... no me tuve que pelear con ninguna rata asquerosa.
martes, 7 de diciembre de 2010
Cuidado con el talón Independencia!
Mas allá de que quisiera poner bombas en colectivos, me encuentro en un estado aceptable de semi histeria-latente. Hoy por hoy, para mí, eso es estar bastaaaante bien.
Ayer sentadita en la esquina de Chungo de Rodríguez Peña, le hice un llamadín alatorio a mi futuro locador para ver como andaba todo y discutir unas cositas del contrato, -cosa que me cuesta horrores- y que finalmente, después de charlar con varios aboga-liars, reunir valor y coraje, pude resolver satisfactoriamente. O al menos abrí la brecha de lo que yo quería. Me felicito a mí.
Para ponerlos al tanto, parece que hubo unos problemas con la caldera y un caño que perdía, por lo que tuvieron que romper pepe: el baño, la cocina y el parquet, ja, poniendo a prueba mi paciencia, que llegó a niveles que desconocía poder soportar. Casi está y...
todavía no hay fecha, pero estoy pisándole los talones a la Independencia, cuidado mami!
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